COLECCIÓN MARICÓN

La palabra que da nombre a esta colección me ha acompañado en muchas ocasiones. No recuerdo bien la primera vez que la emplearon para referirse a mi, pero seguramente esa primera vez no sabría ni que significaba. De niño me crie en un pueblo y tengo muy buen recuerdo de mi época de la escuela, por que todos mis amigos, pero sobre todo amigas compartimos aula muchos desde la guardería. Durante mucho tiempo me sentía muy querido e integrado, pero fue cuando mis amistades empezaron a virar a ser mas chicas que chicos cuando esa palabra empezó a salir de la boca de otros más mayores que entiendo que con afán de hacerse los machitos me empequeñecían para ellos creerse los más guays. Yo vivía en una alqueria en medio de la huerta valenciana y recuerdo en más de una ocasión tener que salir corriendo entre los naranjos para que no me alcanzaran y pegaran por que claro cuando uno se hartaba y contestaba eso al machito de turno le hería en el orgullo, he de reconocer que mi habilidad y mi rapidez hizo que nunca me alcanzaran. Pero si me etapa del colegio fue más o menos alegre la del instituto si que la recuerdo muy muy fea y borrosa, ahí ya no estaba con tanta gente conocida, mis amistades seguían siendo más chicas que chicos y eso molestaba más aún si cabe que cuando eres niño y estás en la adolescencia que parece que ser el más popular del insti era como hoy en día ser influencer y eso pasaba por ganarse el respeto de los demás a base del miedo de otros. De esta etapa tengo grabado a fuego las veces que escuché esa palabra al acabar las clases de gimnasia entrar en los vestuarios y tener que meterme en las duchas, os podeis imaginar el infierno que eso suponía; siempre lo digo, pero de mi época de instituto, mi subconsciente por eso de que se dice que el cerebro es inteligente y elimina los malos recuerdos, tengo muy vago recuerdo de mucha gente. Luego ya de mayor una vez empecé a trabajar en el laboratorio químico no sé si la cosa se suavizó o fui yo el que al final dejé de ser yo mismo, para vivir en la ambigüedad y no destacar con el fin de que esa palabra llegara las menos veces posibles a mis oídos.  ¿En que momento decidí que se acabó y que ya estaba hasta las narices de no ser yo mismo? Pues no lo sé, pero lo cierto es que hoy en día no ofende quien quiere si no quien puede y la palabra MARICÓN no sólo no la esquivo, si no que la he incorporado a mi día a día con mis amigas/os por que uno sabe bien distinguir cuando no sólo esta palabra si no cualquiera es ofensiva o cuando es cariñosa. Es por eso que si hay algo que me gusta hacer a través de mi trabajo es normalizar expresiones o palabras que durante mucho tiempo han sido feas no es que me sienta en la obligación ni quiero ser abanderado de nada, pero si mi trabajo y mis palabras sirven de algo o ayudan a alguien ya me doy por satisfecho, pensamos que hay mucho avanzado, pero por desgracia todavía queda mucho por recorrer y dicho esto sólo me queda decir señores que sí, que soy MARICÓN  con acento en la o, que tengo muchos amigos y amigas que lo son aunque no lo practiquen (entiéndase la ironia) y que con esta nueva colección que he querido llamar COLECCIÓN MARICÓN no quiero ofender si no defender la diversidad.